Lady Mágica y el poder de las palabras ¡Hola mis chiqui amiguitos! Estoy chiqui feliz y chiqui contenta de estar de nuevo con ustedes,...

Lady Mágica y el poder de las palabras

¡Hola mis chiqui amiguitos! Estoy chiqui feliz y chiqui contenta de estar de nuevo con ustedes, escribiéndoles a través de esta chiqui fabulosa revista. 

Hoy les quiero hablar sobre un chiqui tema que viví en carne propia. Y se preguntarán ¿qué significa en carne propia? Pues bien, les voy a explicar: Son experiencias vividas por nosotros mismos, que las sentimos y sufrimos en nuestro interior.

Les cuento que estuve de viaje en el mes de noviembre fuera de Puerto Rico y en el lugar donde fui tenía que hablar inglés para poder comunicarme. Como mi inglés es muy chiqui malo me tengo que defender como sea. En la fila donde estaba, la persona a cargo estaba dando unas instrucciones que yo no entendía, porque iba muy chiqui rápido, cuando terminó me miró a mis chiqui ojos y me dijo muchas chiqui palabras corridas, muy feas y groseras. ¡Su mirada no era muy amigable! De todo lo que me dijo entendí la mitad, pero sabía que eran palabras muy fuertes. Me quedé chiqui confundida, me aparte de la fila y estuve muy callada, ofendida y triste. Solo pensé, ¿por qué me dijo esas palabras tan feas? ¿Por qué no me habló más amable? ¿Por qué me miró de esa manera? Fueron tantas las preguntas que me hice en mi chiqui cabeza, que en ese momento no sabía cómo reaccionar. Una voz vino a mi oído y me dijo: ¡Ten paz! y en segundos solo me quedé callada, sin responderle. Yo pude devolverle las mismas palabras o a lo mejor pude gritarle, pelearle o llorar; pero ¡NO! Mis valores estaban por encima de todo. El callar fue lo correcto, aunque para otros pareciera una boba. Esas palabras llegaron a lo más profundo de mi corazón, me entristecieron y me ofendieron, pero gracias a Dios no lograron lastimar mi corazón.

¡Wao!, ¡Que poder tienen las palabras! Y es por esto que hoy les quiero hablar sobre este tema: “El poder de las palabras”

Las palabras dejan huellas. Tienen el poder de influir positiva o negativamente en nuestras chiqui vidas. Tienen el poder de curar o herir a una persona. Las palabras tienen una fuerza increíble, con ellas podemos destruir lo que hemos tardado tanto tiempo en construir, con tan solo una palabra cruel podemos arruinar una vida. Una sola palabra irresponsable puede encender discordias y causar odio. ¡Wao!, ¡Eso si es grande!, ¿Cuántas veces en el día decimos una palabra que puede lastimar, ofender o destruir?, a lo mejor muchas veces, pero no te chiqui preocupes pues todavía estamos a tiempo de cambiar y pedir perdón.

¿Cómo podemos entonces cambiar? ¿Qué podemos hacer? Primero tenemos que cuidarnos de nuestros chiqui pensamientos negativos, porque ellos se convierten en palabras. Segundo, tenemos que pensar muy bien las cosas antes de hablar, y tranquilizarnos cuando estemos resentidos por alguna ofensa, eso puede marcar nuestro futuro. Tercero, tenemos que cultivar cualidades de amor, verdad y gratitud, creando un sólido mundo interior en donde la bondad y la verdad brillen, para luego llevarlas a las personas que están en nuestro alrededor. Cuarto, cuidar nuestros pensamientos, ¡piensa antes de hablar! deja que las malas palabras feas que te digan se las lleve el viento. Cuando estemos calmados, y en paz, es el mejor momento para hablar.

Mis chiqui amiguitos vamos a empezar desde hoy a hablarle a nuestro prójimo correctamente. Con una palabra amable puede suavizar las cosas. Con una palabra alegre puedes iluminar el día. ¡Una palabra con amor puede curar y dar felicidad!

Sigue mi consejo porque yo lo viví y me dio chiqui grandes resultados en mi vida. Aquí les dejo un lindo chiqui cuento que mis chiqui papas un día me contaron. Disfrútalo junto a tus chiqui padres y espero que te ayude y aprendas de la ranita.

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, y de repente dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Las ranas se reunieron alrededor del hoyo. Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras ranas seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió; Ella se desplomó y murió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible. Una vez más, la multitud de ranas le gritaron que dejara de sufrir y simplemente se dispusiera a morir, pero la rana saltó cada vez con más fuerza hasta que finalmente salió del hoyo. Cuando salió, las otras ranas le preguntaron: ¿No escuchaste lo que te decíamos? La rana les explicó que era sorda. Ella pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más para salir del hoyo.

Que hermosa lectura, ¡Me encantó! Vieron la importancia de seguir luchando por nuestros sueños sin estar escuchando cosas negativas a nuestro alrededor. La lengua tiene poder de vida o de muerte. Una palabra puede ayudar a levantarte o destruirte. Tengamos mucho cuidado con lo que decimos, pero sobretodo con lo que escuchamos.

Bueno mis chiqui niños hasta la próxima edición, y no olviden verme todos los sábados y domingos a las 8:00 a.m. por Wapa América.

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Lady Mágica

Urb. El Vedado

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