Las mujeres estamos avanzando día a día hacia la igualdad de género, aunque en ciertos países aparente ir con pasos de tortuga, existe un...

Las mujeres estamos avanzando día a día hacia la igualdad de género, aunque en ciertos países aparente ir con pasos de tortuga, existe un fuerte movimiento de unidad al nivel global que deplora todo abuso, violencia e injusticia contra el género femenino y respalda a voz alta la protección de los derechos humanos de la mujer. 

En los Estados Unidos estamos ganando terreno en el campo de la política e igualdad de salarios, pero a pesar de estos avances, las estadísticas no mienten. La exclusión y desigualdad de género continúa manifestándose en los ámbitos sociales, culturales, profesionales, económicos, religiosos y políticos; pero la mayor preocupación, para los defensores de los derechos de la mujer, es el alto índice de la violencia, explotación y violación contra la mujer; no solamente en los países subdesarrollados, también sucede en los países de economías avanzadas, tal como Estados Unidos.

Octubre es el Mes de la Concientización Contra la Violencia Doméstica, una realidad cruda y devastadora que impacta a nuestras comunidades y afecta a una de cada cuatro mujeres en los Estados Unidos. Según los expertos: una mujer es abusada cada nueve segundos en este país además las estadísticas muestran que la violencia doméstica es la causa principal de lesiones en las mujeres; más que los accidentes de tráfico, asaltos y violaciones, todo en conjunto.

Las mujeres latinas, principalmente, enfrentan una multitud de dudas, cuestionamientos personales y barreras internas y externas al momento de tomar la decisión de si reportar o no la agresión, o dejar a su pareja, si en este caso es el agresor. Entre estos cuestionamientos personales, dudas y barreras interna y externas están: la esperanza de que el agresor va a cambiar y que el abuso parará, la vergüenza de lo “que dirán la gente”, la dependencia económica, el rompimiento de familia, el miedo a las represalias emocionales y físicas después de reportarlo, la falta de relaciones de apoyo, ya sea por parte de familia, amistades o la comunidad, además de la desesperanza y culpabilidad, entre otras. Las latinas enfrentamos retos específicos que tienen que ver con nuestras crianzas, culturas y creencias, lo cual complica la situación, pero nunca se debe de utilizar como excusa para no buscar ayuda.

Una barrera de gran significado es el idioma, si la víctima no habla inglés o se le dificulta el idioma, buscar la ayuda apropiada se le puede dificultar, pero hoy día a través de Internet, o incluso del teléfono celular, la información se puede buscar en español y comunicarse con las fuentes de ayuda apropiadas, tal como agencias comunitarias.

También es importante destacar que la información y la educación para las mujeres que no hablan inglés o se les dificulta el idioma, es escasas en algunas comunidades y en otras es inexistente, pero si existe una línea nacional (la información está al final) que las puede asesorar sobre dónde está ubicada la agencia de asistencia más cercana a su comunidad.

La falta de conocimiento sobre las leyes de inmigración y los derechos de las víctimas, crean una gran preocupación y ansiedad en las mismas, al igual que amenazas crueles tales como que la justicia las deportaran o que les quitaran los hijos. Los abusadores tienden a utilizar este tipo de tácticas maliciosas para dominar y hostigar a sus víctimas; lo cual no es cierto, pues el primer deber de la justicia es proteger a la víctima, además de que existen leyes de protección para las víctimas indocumentadas de cualquier tipo de violencia, incluyendo tráfico de humanos. Un estudio sobre las mujeres indocumentadas confirma que el 64 por ciento de las víctimas de violencia doméstica temen ser deportadas si denuncian el hecho criminal. La Alianza Nacional Latina para la Eliminación de la Violencia Intrafamiliar reportó que el 48 por ciento de las latinas sin documentación expresaron que la violencia doméstica aumentó cuando emigraron a los Estados Unidos. Es importante acentuar que la violencia doméstica no es solamente un echo de abuso físico, también lo es si hay abuso emocional o verbal. Acuérdate: nacimos seres independientes, nadie es dueño de nadie; los celos excesivos; la dominación y posesión no son muestras de amor, al contrario son actos de una persona psicológicamente inestable que necesita ayuda profesional. Si eres una víctima, recuerda esto: nunca te eches la culpa de un abuso, o que la persona abusadora te haga sentir culpable de su acto irracional o desquiciado.

Si te encuentras en una relación tóxica, la cual te está causando daño a ti y a tus hijos, no continúes en ella, lo que hoy piensas es algo efímero, se convertirá en un comportamiento habitual; y no hablamos solamente de un acto de violencia física, también puede ser verbal, mental o emocional. Los conflictos, a un grado tan grave como el que les mocione, no se resuelven por si mismos, no se resuelven dando una segunda oportunidad. Sin intervención de ayuda profesional puede convertirse en un acto violento que te puede costar la vida a ti o a tus seres queridos.

Si estas viviendo esta situación comunícate con:

La Línea Nacional sobre Violencia Doméstica, al 1-800-799-7233 donde atienden en español-

Los consejeros que trabajan en la Línea Nacional proporcionan apoyo y ayuda a cualquier persona que esté involucrado en una situación de violencia doméstica, sea de pareja, novios, parejas de adolescentes, pareja del mismo sexo, víctimas del sexo masculino, personas con discapacidades, e inmigrantes sin documentación. Todas las llamadas a la Línea Nacional sobre Violencia Doméstica son confidenciales. Si te ves en peligro llama inmediatamente al 911 y busca un lugar seguro para ti y tus hijos. Acuérdate, no te conviertas en una estadística mas, alza tu voz contra la violencia doméstica, ¡Tú si puedes!

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